El crecimiento del fútbol femenino en Inglaterra sigue consolidándose con decisiones cada vez más ambiciosas por parte de los grandes clubes. El último en dar un paso significativo ha sido el Chelsea FC Women, que ha anunciado que disputará los 13 partidos de liga como local en el emblemático Stamford Bridge.
Hasta ahora, el conjunto londinense había reservado su estadio principal para citas puntuales, como partidos destacados de liga o eliminatorias avanzadas de la UEFA Women's Champions League. Esta temporada, por ejemplo, abrió sus puertas en encuentros señalados frente al Manchester City Women, el Leicester City Women y el Arsenal Women.
La decisión implica decir adiós a Kingsmeadow, que ha sido el hogar del equipo durante los últimos nueve años. El cambio supone un salto considerable en capacidad, pasando de un estadio con 4.800 localidades a uno que multiplica casi por cinco ese aforo, en una clara apuesta por el crecimiento y la visibilidad del fútbol femenino.
Este movimiento refuerza el compromiso del club con su sección femenina, incluso en una temporada que no está siendo la más brillante en lo deportivo. El Chelsea marcha segundo en la liga, con una ventaja mínima de apenas dos puntos sobre el cuarto clasificado, lo que le obliga a mirar más hacia atrás que hacia el liderato.
En Europa, el equipo tampoco logró mantener su regularidad de años anteriores. Tras encadenar tres temporadas consecutivas alcanzando las semifinales de la Champions, en esta ocasión cayó en cuartos de final precisamente ante el Arsenal. El único título conseguido hasta ahora ha sido la Women's League Cup, tras imponerse al Manchester United Women.
Pese a ello, la apuesta institucional es clara: más inversión, mayor visibilidad y un escenario a la altura de la creciente relevancia del fútbol femenino en Inglaterra.
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