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Grace McInerney ha alcanzado un hito significativo en su carrera: 100 partidos con el Treaty United. Una cifra que refleja no solo su constancia, sino también una evolución sostenida desde sus inicios en el fútbol base hasta consolidarse como una pieza clave del equipo. Para celebrarlo, repasamos su recorrido desde Fairview hasta su presente en el fútbol femenino irlandés.
El fútbol ha estado presente en la vida de Grace McInerney desde muy pequeña. Comenzó jugando en la calle con sus amigos, lo que llevó a sus padres a inscribirla en un club local: Fairview, cerca de la casa de sus abuelos.En aquel equipo era la única chica, una circunstancia que no frenó su desarrollo. Al contrario, reforzó su carácter competitivo.
“La pasión creció porque soy muy competitiva y quería ser mejor que ellos”, recuerda.
De Fairview a Treaty United: el salto a la élite juvenil
Con 15 años, McInerney dio un paso importante al incorporarse a las categorías inferiores del Treaty United. Allí continuó su crecimiento y formó parte del equipo sub-17 que logró conquistar la liga.Aquel campeonato quedó marcado en su memoria, especialmente porque no partían como favoritas:
“Los equipos de Dublín eran los favoritos, pero éramos un grupo muy unido. Fue increíble ganar”.
Ese espíritu colectivo y su evolución individual le abrieron las puertas del primer equipo poco tiempo después.
Debut en el primer equipo y consolidación
Su llegada al primer equipo se produjo tras una etapa de entrenamiento constante con la plantilla sénior. Para la jugadora, el debut supuso una experiencia liberadora.“Fue bonito jugar libremente y sin el peso de las expectativas”, confiesa.
Actualmente, el equipo atraviesa una etapa de crecimiento en una liga muy igualada, situándose en la zona media de la tabla, aunque con objetivos ambiciosos como competir por la FAI Cup y otros títulos nacionales.
Formación académica y doble carrera
Más allá del fútbol, Grace McInerney ha destacado por su compromiso académico. Durante su etapa en el instituto logró nueve matrículas de honor, compaginando estudios y competición al máximo nivel.“El fútbol no dura para siempre, así que es importante mantener la educación”, explica.
Este equilibrio le permitió acceder a la universidad con becas deportivas que impulsaron su desarrollo tanto dentro como fuera del campo. Actualmente estudia Educación Física y Negocios, algo que considera clave para su rendimiento deportivo.
“Me ayuda a entender mejor mi cuerpo, la recuperación y el entrenamiento”, señala.
El crecimiento del fútbol femenino en Irlanda
McInerney también destaca la evolución del fútbol femenino en Irlanda, impulsado por la llegada de jugadoras extranjeras y la creciente competitividad de la liga.
Un contexto que ha elevado el nivel general y ha convertido la competición en un entorno cada vez más exigente.
Objetivos y mentalidad de futuro
Entre sus objetivos personales, Grace tiene claro su deseo de convertirse en profesora, sin dejar de lado su ambición deportiva.También valora especialmente su vínculo con el club de origen, donde ha vuelto en ocasiones para trabajar con categorías inferiores.
“Es bueno ver que están progresando y recibiendo reconocimiento”, comenta.
A nivel deportivo, su meta es clara: ganar títulos con el Treaty United antes de cerrar su etapa como jugadora.
Para cerrar este repaso a su trayectoria, Grace mira hacia atrás y se dirige a su yo más joven: “Que sigue jugando como si nadie lo estuviera mirando y disfruta”.

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